Bajo lla luvia, seca y a la moda

A medida que avanzamos hacia el invierno son más comunes los chaparrones y las tormentas. Y claro, si vamos a estar todo el día andando de charco en charco, nuestros pobres zapatos puede que no resistan tanta humedad. Por ello, cada vez se ven más en las zapaterías las botas de goma o de agua, también conocidas como katiuskas.

Pero algunas pensaréis, ¿pero no se usan para ir a pescar?, ¿no son muy toscas? La respuesta es sí, antes se usaban para pescar, pero desde que Hunter puso a la moda sus wellington boots, todo el mundo las quiere para ir a la última. Y respecto a la segunda pregunta, no, ya no son toscas, tanto la marca inglesa como otras más baratas han diseñado botas con todo tipo de colores, estampados, alturas e incluso con diferentes tejidos o materiales. ¡Las hay hasta con tacones!

Así que si estas Navidades queréis mantener secos los pies sin dejar de seguir las últimas tendencias, haceos con unas katiuskas que reflejen vuestro estilo (y con unos calcetines de lana). Y no os preocupéis por el precio, aunque las de Hunter son bastante caras (no bajan de los 100 euros) también las podéis encontrar prácticamente idénticas en muchas tiendas sin tener que vaciaros el bolsillo. Si no, siempre las podéis pedir de regalo 😉

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Crema hidratante para las botas de cuero

Este fin de semana fui a comprar botas nuevas y, tras infructuosas y desesperantes visitas a varias tiendas, llegué a la zapatería M. Ercilla. Este local se encuentra en la calle Alameda Urquijo de Bilbao, junto a la Fnac y El Corte Inglés, y tiene tanto calzado como accesorios. Me presenté poco antes de la hora de cierre, pero muy amablemente me dejaron pasar para echar un vistazo. Y afortunadamente, en la última tienda en el último minuto encontré estas botas marrones de cuero por 80 euros.

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Cuando me acerqué a pagar, la dependienta me comentó que para que la bota me durara más debía cuidarla. Por ello, me dio una crema incolora que debería aplicar en la bota con la ayuda de una bolsa de plástico (para no desperdiciar el producto y que se quede en los dedos o en un trapo). Primero, me dijo que había que cubrir con ella las costuras, y luego todo el resto de la bota.

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Con todo esto, se consigue que el cuero se mantenga bien hidratado y que, por tanto, mantenga su color y su brillo durante más tiempo. Además, también ayuda a que el agua resbale por la superficie y no humedezca y estropee el calzado.

Una compra imprevista

Ayer salí a comprarme unas nuevas botas ya que las que tengo están un poco viejas. Después de pasar por varias tiendas llegué a la zapatería de El Corte Inglés. Quedé un poco decepcionada, ya que no encontré ni un solo par que me gustara (no había mucho donde elegir); sin embargo, de camino a la salida me encontré con la sección de bisutería y decidí echarle un vistazo (también necesito unos pendientes).

Pero nada más empezar a cotillear me llamó la atención una gargantilla dorada compuesta por varias cadenas. Me encantó. No obstante, ya tengo una de ese mismo color, así que decidí probarme la misma en plateado. Me gustó tanto que tras varios minutos debatiendo si me la compraba o no, no pude resistirme. Me la llevé por 15 euros y según llegué a casa me la volví a probar para ver bien cómo me quedaba. Y, cómo no, hoy, toda orgullosa, la he llevado a clase para lucirla. ¿Qué os parece?

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